lunes, 29 de octubre de 2012

Servitas de Málaga



Cada Semana Santa es distinta. Aunque habitualmente vemos las cofradías en los mismos lugares, siempre queda tiempo para descubrir nuevas estampas.

La Semana Santa del 2.012, a pesar de la inestabilidad meteorológica, también se ha convertido en un año para el descubrimiento de momentos interesantes.
Sinceramente, creo que el fenómeno de la globalización también ha afectado a la Semana Santa de tal manera que resulta complicado encontrar algo distinto.

En las capitales este fenómeno parece agudizarse aún más, con cofradías que parecen seguir modelos seriados. Más, como señalaba al principio del artículo, siempre queda espacio para lo original, especialmente en los pueblos de las distintas provincias andaluzas. Claros ejemplos los encontramos en  Córdoba, con las Hermandades de los Remedios de Ánimas y los Dolores; en Sevilla, la Soledad de San Lorenzo; y en Málaga, podemos admirar la Expiración, el Sepulcro y, muy especialmente, Servitas.

Ésta última, La Venerable Orden Tercera de Siervos de María Santísima de los Dolores, no se trata de una Cofradía a la usanza tradicional. Ni siquiera está integrada en la Agrupación de Cofradías, aunque su funcionamiento interno sea similar al de cualquier otra Hermandad de Penitencia.


Desde la pasada Cuaresma me apetecía volver a contemplar Servitas por las calles de la ciudad. Eran demasiados los años sin hacerlo. Tomé mi cámara de video y marché hasta San Felipe con mucha antelación para poder colocarme en buen sitio y  grabar la salida.

Y llegó mi primera sorpresa. La plazuela frente a la puerta de San Felipe estaba repleta de malagueños para contemplar la salida de la Virgen de los Dolores. Así que me coloqué en el mejor sitio de los posibles y preparé mi cámara.

La segunda sorpresa fue la interpretación por parte de un contratenor, acompañado del sonido de órgano, de una composición sacra dedicada a la Virgen de los Dolores. Este acto, fruto de la generosidad y devoción del propietario del Museo del Vidrio, se me antoja como uno de los actos más singulares e íntimos de la Semana Santa malagueña.  

El sobrecogedor silencio dio paso a los tambores sordos de dos miembros de la Banda del Real Cuerpo de Bomberos, que tradicionalmente acompañan el trono de la Señora de los Dolores, marcando el paso en su tránsito por las calles malagueñas.

Posteriormente me dirigí hasta la calle Arcos de la Cabeza, mágico enclave intramuros de Carretería  que me transportó hasta la Málaga barroca, de callejuelas estrechas y oscuras, de calles empedradas. Un tránsito mágico que volví a grabar para deleite del que desee visionarlo.

Entono el “mea culpa” por haber abandonado a Servitas tantos años. Como os indicaba al principio del artículo, pocas estampas cofrades tan singulares quedan en la Semana Santa malagueña. Os la recomiendo muy encarecidamente.

No obstante, y desde mi más profundo respeto hacia esta Orden Tercera de Siervos, he de señalar que hay varios aspectos que contribuirían a mejorar notablemente su puesta en escena sin variar un solo ápice su idiosincrasia.



Hoy por hoy, se me antoja una tremenda paradoja el que el trono de la Virgen de los Dolores inicie su caminar e interrumpa su paso a golpe de una vulgar chicharra, timbre o pseudo-llamador de sonido tan desagradable que resta romanticismo y malagueñismo a tan señera Orden Tercera. ¿Qué razones existen para que no se coloque una campana, de sonido grave y serio, que sutilmente se golpee a la usanza de los tronos de nuestra cuidad? ¿Representaría ello una pérdida fundamental de identidad? Ciertamente no lo creo. Es más, considero que la campana, de reducidas dimensiones y colocada de manera discreta, colaboraría a mejorar los mágicos sonidos de una procesión que combina los tambores roncos, las voces de los lectores y el silencio respetuoso de cuantos la contemplan.

Mas el punto en el que deseaba nombrar con mayor interés es la controvertida utilización de focos artificiales para alumbrar el rostro de la Virgen de los Dolores. Una polémica muy antigua, que ocupa cientos de comentarios en el ambiente y, de un tiempo a esta parte, en los foros de internet. 

Sobre este punto, discusión realmente no hay: existe casi plena unanimidad en cuanto a la necesidad imperiosa de eliminar el foco, antiestético y carente  del sentido litúrgico de la luz de la cera como símbolo de nuestra Fe.

Recordemos que, tiempo atrás, y con buen criterio, la Orden Tercera tomó la decisión, no sin cierta polémica, de prescindir de la diadema luminosa.  Posteriormente se dispusieron cuatro fanales de cera en las esquinas del trono. Efectos renovadores, sin restar un solo ápice de autenticidad al conjunto plástico, pero que aún requiere la eliminación del incómodo foco.

No comparto los criterios de quienes la defienden por tradición. Se trata de un argumento estéril que ya no posee fundamento por cuanto la renovación ya se inició tiempo atrás y difícilmente podrán paralizar su proceso natural. Sucederá más temprano que tarde, pero sucederá.

Soy consciente de  la preocupación de los miembros de esta Orden Tercera por conseguir una iluminación satisfactoria para la Virgen de los Dolores prescindiendo de la tecnología. ¡Tecnología en forma de timbre y de luz para lo más señero de nuestra Semana Santa! ¡Qué contrasentido¡ 

 Sin embargo, se pueden arbitrar alternativas. Y hoy os presento la que modestamente considero más adecuada.  Mi gran amigo Patricio Carmona, grandísimo artista y mejor persona, ha realizado un boceto de cómo podría conseguirse esta iluminación utilizando únicamente cera natural: tan fácil como la incorporación de dos pequeños arbotantes con tulipas que, colocados en las esquinas del trono, pudieran iluminar a la Señora de los Dolores. 

Patricio ha ideado los arbotantes en madera oscura, con una artísticas bases de orfebrería y originales coronillas que los rematan en plata, siguiendo el estilo que realizara el genial Seco Velasco. Sencillo y efectivo. Sin restar un ápice de protagonismo a la Dolorosa y sin alterar su visión. El diseño de Patricio consigue dos objeticos: en primer lugar,  garantiza la iluminación permanente  durante el transitar por las calles; lo segundo, permutar la actual visión, fría y artificial, por una luz natural, cálida y marcadamente litúrgica.

Los aficionados a la fotografía o a la grabación de video lo agradecemos. Pero quien lo agradecerá especialmente será, sin duda alguna, la Dolorosa de Servitas.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Es un proyecto interesante, la verdad que la imagen de servitas ganaria muchisimo en la calle, tambien decir sobre el diseñador que ya ha diseñado varios enseres en la semana santa granadina.

Pacorro dijo...

No eres el único, Ricardo, puedes estar seguro, en lo que tan bien comentas respecto a la chicharra y a la iluminación. El proyecto que presentas es magnífico, y una buena idea a la Orden Tercera para que vayan adaptandose a "otra forma" de procesionar su bella imagen.

Anónimo dijo...

Me parece un proyecto magnífico. Son unos brazos de luz preciosos y quedan estupendamente integrados en el conjunto. Y lo más importante, no restan ni un ápice de protagonismo a la bellísima imagen servita. Ojalá este proyecto se vea hecho realidad.

Anónimo dijo...

Preciosos artículo, voy ahora a ver los Videos . Alberto Coca

Anónimo dijo...

Sin duda, la sustitución del foco por una iluminación "natural", mejoraría la belleza de la imagen en la calle, permitiría aumentar la seña de identidad de la Orden en su recorrido procesional, que en mi modesta opinión, no es otro que la asociación de seriedad y "arcaicismo", y facilitaría la toma de imágenes. ¡Que impresionante sería poder contemplar la procesión en una calle recogida, iluminada tan solo con el titilar de la luz de cera en lugar de tan antiestético foco y con una campana discreta y ronca!